Lo que no me decidía a contar, es que vi al papanatas una vez más.
Fue a mi depa. a conocerlo.
Yo lo invité.
Y por supuesto que no me siento nada orgullosa de eso, porque una vez más comprobé lo débil que soy para enfrentar esto.
Como relate en más de algún post del pasado, el papanatas siempre ha tenido una obsesión de hogar propio. Como mi actual realidad es la que él alguna vez tuvo, era obvio que se entusiasmara ante la idea de ver el sueño que alguna vez vivió proyectado en mi.
Ya dije, que él proyectaba sus frustrados sueños en mi.
Y yo aprovechándome de eso y del interés que tenia de conocer mi nuevo hogar, lo invité.
Para cumplir una vieja promesa, que por supuesto es más una excusa que otra cosa.
El de enseñarme a cocinar.
Así que después de un par de frustradas y decidoras ocasiones que me dijo que iría y al final no iba, por fin el sábado 3 de octubre apareció en mi casita.
Habíamos quedado de ir a comprar juntos para cocinar ese día, yo siempre quise verlo en ese plan porque como era común en él, se ufanaba de ser un gran cocinero y eso yo quería comprobarlo.
Al llegar estaba muy entusiasmado, tanto que me sorprendió.
Fuimos al súper y verificando lo que yo tenia en mi escuálida alacena y lo necesario para comer algo bueno ese día, compramos lo que faltaba, mientras que entre broma y broma se vislumbraba lo que venia. ¿por qué?, porque entre broma y broma, subidita de tono y uno que otra corrida de mano, me di cuenta que él venia dispuesto.
Venia a hacer algo más que cocinar.
Lo cierto es que en el tema, a pesar de que no niego que las ganas no me faltaban, evite el sugerir nada porque ya me había dicho muy clarito que no quería más que mi amistad y que sexo ya nunca más. Así que entre hacerme la tonta y mirarlo con cara rara cada vez que lanzaba una broma, lo único que hice fue sacarle en cara su negativa con frases como “eres tu el que me dijo que ya nunca más” “eres tu el que ya no quiere” “mi abstinencia es obligada” y cosas por el estilo.
Así que hasta el último momento, no pensé en lanzarme porque de lo único que estoy segura es que un rechazo más ya no sería capaz de soportarlo así que no quería arriesgarme otra vez a terminar destrozada por sus desplantes egoístas.
Al regresar del súper, puso manos a la obra y vi su experticia de la cual tanto se ufanaba.
No es que actué como un chef profesional por supuesto, pero de que esta acostumbrado a cocinar y le gusta, eso esta claro. De pronto me di cuenta que faltaba uno de los ingredientes y partí a comprarlo mientras él se quedaba preparando el resto. Cuando regrese, tenía los ojos rojos y prácticamente todo listo, hasta la ensalada lista para ser aderezada.
Los ojos rojos, eran por la cebolla que había estado picando y que estaba muy fuerte, y la sorpresa en mi caso fue por la velocidad al ver que ya tenia todo listo y ni siquiera había yo podido colaborar en mucho, así que viendo la ensalada que estaba ahí, solo me ofrecí a aliñarla, lo que a la larga fue perjudicial, porque por lo menos a mi me gusta bien ácida y por lo que comprobé después, a él no le gusta así que al final me la comí toda yo.
Prepare la mesa con la idea no muy entusiasta del montón de loza y trastos que tendría que lavar después y nos sentamos a almorzar.
El menú, arroz con salsa y carne, junto a una bien ácida ensalada de lechuga, acompañada de una cerveza y coca cola.
De pronto al mirar hacia el lava platos, vi con sorpresa que las ollas y artículos usados para cocinar, estaban lavados y ordenados en el seca platos, por lo que otra vez me sorprendí y vi cuan ordenado y rápido es para estos menesteres. Con alivio me dije, que bien solo tendré que lavar unos cuantos platos jajajaja.
Mientras comíamos, la conversación derivó en lo de siempre, cosas de trabajo, de pelis, de música, temas que a él le interesan poco mientras yo degustaba el sazón del almuerzo preparado por él.
Le quedo bastante rico, eso es indudable, aunque al parecer él no quedo tan conforme con su obra, como yo.
Sólo en ese momento, mientras conversábamos me percate de un detalle al que no le había tomado asunto. Venia vestido con esa polera wuachona que le había yo regalado para su cumpleaños. Esa que siempre para mi gusto por lo menos, le hacia verse muy bien.
Volví a sorprenderme pero también comprendí que ese día, el papanatas venia predispuesto, quería incitarme es lo que creí con fuerza en ese minuto o al igual que yo, quería mostrarme lo bien estaba.
No niego que el detalle me debilito un poco, y toda mi determinación se fue derritiendo no sin antes recriminarme yo misma la idiotez de que esas estupideces me emocionen todavía.
Fue al terminar de almorzar casi, que entre las bromas que él astutamente me lanzo de mis tetas, que según él se habían reducido, que le lance una de esas frases que cite más arriba.
Le pregunte a qué hora se iría y en ese momento dijo que no tenia una hora, que no sabia todavía.
- Que bien – le dije - para pasar el tiempo podríamos ver una película...
- ¿Quieres que probemos los “amortiguadores” de la cama? – me pregunto de pronto mirándome a los ojos con picardía.
Yo me quede en silencio pero él vio en mis ojos la aprobación.
- ¿Las preguntas tontas que hago no? – respondió entonces al ver que lo que venia a buscar podía ser una realidad.
Se quedo en silencio y lo invite a sentarse en el sillón mientras yo lavaba los platos del almuerzo.
Cuando termine y me saque el súper delantal de cocina que apenas uso, lo quede mirando sin creérmelo todavía.
Hace seis meses que no nos tocábamos un pelo. Y según sus propias palabras eso no volvería a pasar, pero o había extrañado mi vagina – porque obviamente a mi no – o la su so dicha doña perfectita de su esposa lo tenia a pan y agua otra vez o es tan egoísta que si, su mujercita funciona pero quería un tentempié diferente para salir de la rutina.
Y yo la idiota, acepto.
Como me vio indecisa y sin el impulso de lanzarme yo. Se levanto y fue hacia la cama diciéndome que si me molestaba que se echara en mi cama. Yo lo quede mirando aún incrédula, sin comprender demasiado sus intenciones aunque por supuesto, muy claras estaban pero entendiendo que al parecer lo que yo sienta con respecto a todo esto le importa un bledo, porque debe creer que yo tengo todo asumido y esto no me afectara... lo quede mirando ahí estirado en la cama, me senté a su lado después de un rato y me estire junto a él.
Cerro los visillos de las cortinas que estaban abiertas y ante un abrazo ingenuo de mi parte, deslizo sus manos a mi cintura y después hasta mis tetas. Me acaricio lentamente y vendiendo una falsa timidez que sentí al ver como desabrochaba mi sostén e insistía en que mis tetas estaban mas pequeñas, se las quedo mirando, las acaricio y las empezó a chupar mientras yo lo miraba con extrañeza.
- Siii ... – dijo en un momento como si les hablara – son las mejores, las mas ricas... – mientras arremetía con su boca contra ellas.
Yo me rendí entonces a sus caricias y de a poco me fue desnudando, dejándome con la polera levantada, las tetas al aire mientras me sacaba el pantalón y las bragas. Se desnudo a la vez y se fue sobre mi.
- Despacito... – le insistí.
Solo en ese momento, sobre mi, me beso, y fue como aquellos besos perdidos de hace muchos meses, esos húmedos y lascivos, de esos que parecieran comerte la boca. Jugo con el mete y saca un rato mientras mis dedos se enredaban en su pelo y bajaban hasta sus nalgas para apretarlo contra mi, mientras veía su entusiasmo que le hice notar.
- Es como te gusta... – me decía – en tanto volvía a arremeter contra mis tetas y yo lo miraba mientras él cerraba los ojos frunciendo el ceño, lo que me recordó un viejo capitulo de una pseudo reconciliación de hace unos años, pero que en ese tiempo si lo era ya que por lo menos fingía que yo le importaba más.
En un momento se levanto para tomar aire y calmarse, mientras me acariciaba el vientre y las piernas con sus manos observándolas como si las hubiera estado añorando, tocaba mis tetas midiéndola con sus manos, mientras insistía que eran las mejores.
- Son las mejores, las más grandes que he tenido en mis manos... – decía.
- Nah, no son tan grandes, las hay muchos más...
- Si pero no son naturales, las tuyas si...
- Bueno es que quizás la mina que tienes ahora las tiene más chicas y en comparación con esas, claro que las mías son mas grandes...
- Noo... pero en serio, las que conocí alguna vez las podía tomar con mis manos, las tuyas no... – me decía mientras se sonreía y las acariciaba.
Me levante entonces a su vez y en un intento de tomar yo el control, me puse sobre él, en esa posición juegue yo, mientras el cerraba los ojos y se dejaba hacer.
Mi intento no duro demasiado, me canse rápidamente y él susurro.
- Mmm perdiste la costumbre... –
- Si po’ mucho tiempo...
- Si, yo también había perdido la costumbre de sentir esto... – dijo
Y me volvió a estirar en la cama y ya no se detuvo más hasta que obtuvo lo que vino a buscar, su orgasmo. Como siempre le pasaba, se mareo un poco y se estremeció, termino agotado y como él dice “acabado”.
Nos duchamos y luego de vestirse se estiro en la alfombra y me miro vestirme mientras de paso, señalo la hora de su partida, por supuesto casi de inmediato. Era obvio, quería irse ya, pues obtuvo lo que quería. Le dije que se quedara un rato más para mostrarle las fotos de mi sobrina y se quedo allí mientras iban pasando una a una las imágenes con las cuales a mi se me caía la baba, cuando empezó a insistir en irse, me seque el cabello y en un especie de despedida, le dije que me besara y me abrazara.
Lo hizo, mientras me abrazaba, me felicito por el departamento diciendo que estaba feliz por mi y bla bla bla... discursos para el bronce, mientras yo lo miraba comprobando una vez más el sin sentido de todo esto.
Me preguntó si lo iba a dejar a la puerta del edificio, lo acompañe hasta la salida y luego le dije que lo iba a dejar al bus en plan broma diciéndole “para que no te devuelvas”.
En realidad, en ese instante no supe definir para que hicimos esto.
No es una reconciliación, con suerte, es aquel polvo que te pegas con un ex para recordar viejos tiempos y supongo que es eso lo que pretendía.
Mientras esperábamos, hablamos para variar de temas sin importancia, cuando llego el bus, me sorprendió atrapando mi cara con sus manos plantándome dos besos en la boca que me extrañaron porque si analizo su psicología, y bajo su perspectiva de amigos, no debía hacerlo.
Me quede un momento plantada allí, extrañada y vacía.
De hecho ni siquiera sé para que le pregunté antes que se fuera.
- ¿Nos vemos? – asumiendo que como ya tuvo lo que quería no sabría más de el.
- Si pue` ... – y se fue.
Es por esto, precisamente por qué no me decidía a contar esto. Pueden ahora decirme lo que quieran pues bien merecido me lo tendría por tonta. Con todo lo que sé, siendo consciente de todo, hago esta estupidez.
Y como para variar, siempre quiero comprobar mis hipótesis, y la mía es que quería su tentempié pero nada más, lo invite una vez más, pero por supuesto, acepto pero a última hora aviso que supuestamente no podría.
Hipótesis comprobada. Si pretende algo, es precisamente tener su tentempié cuando a él se le ocurra, no cuando yo quiera... y si bien eso siempre fue así, porque al final la amante es eso y nada más, es que vuelve a dejarme la puerta abierta pero queriendo siempre tener el control.
Es decir, me libera, no quiere ningún tipo de compromiso, ni sentimiento de por medio pero quiere tenerme allí para que cuando al niño egoísta se le ocurra y le den las ganas y sabiendo que aun soy débil frente a él, me tome como el niño que recurre al juguetito olvidado en la repisa cuando esta aburrido y luego lo vuelve a dejar en su lugar hasta que vuelva a recordarlo pero sabiendo que estará allí siempre...
Que se joda, dicen que los adictos tienen recaídas, que hasta saludable es, y esta fue una más pero quiero que sea la última, después de todo, pude resistir seis meses y ese fue una gran avance tomando en cuenta que antes no duraba ni dos, si puedo resistirme un año, ya estaré curada o por lo menos inmunizada.
Si se aburre de comer porotos todos los días es su problema, para eso tiene a su doña perfectita, mala suerte si la tipa cumple o no su expectativas, pero hasta la más grande de las idiotas se cansa, sobretodo si con cada paso se da cuenta que todo el tiempo invertido fue tiempo perdido.
Cuesta aceptarlo, pero es cierto, nunca me quiso, no me quiere ni me querrá.
Punto y pelota, como bien dicen los españoles.
Quizás si la providencia quiere ayudarme, el policía de investigaciones que conocí por un chat, de 27 añitos y soltero, con el que incluso ya he hablado en persona por teléfono y según sus palabras, me encontró muy linda y simpática, puede que se convierta en el clavo que saque este maldito clavo oxidado, ya sea para entretenerme aunque sirva solo para eso.
Es por eso que en el post anterior les mencionaba este par de cosas.
Una de ellas ya evoluciono y por supuesto que ya sé a lo que va, a ningún lado.
El otro, aun no lo sé... de corazón me gustaría que evolucionara por fin a algo de verdad pero bueno, eso aún no lo sé. Apenas lo conozco, no sé que pueda resultar de eso.
Así que finalmente relate esto, ahora estoy dispuesta a ser apedreada. Si pudiera yo misma me lanzaría una roca.